En 2014, Paula Andrea Roldán, inspirada por la historia de Victoria, la niña que sembró una idea poderosa, decidió junto a un grupo de amigos emprender una acción solidaria en Altos de Cazucá - Soacha Cundinamarca, llevando juguetes a niños y niñas del territorio.
Sin embargo, al encontrarse cara a cara con la realidad de la comunidad, en Paula nació una visión más amplia: no solo llevar alegría momentánea, sino también bienestar integral. Fue así como surgió la idea de convocar profesionales en salud, dando origen, sin saberlo, a la primera Jornada de Bienestar Integral del grupo.
Con el tiempo, estas acciones dejaron de ser esporádicas y comenzaron a consolidarse como un proceso continuo. La vocación de servicio creció, al igual que la red de voluntarios, ampliando la invitación a más personas comprometidas con transformar realidades desde las pequeñas acciones.
Tras cuatro años de trabajo constante, entrega y aprendizaje, el proceso se formalizó el 28 de marzo de 2018 con su registro en la Cámara de Comercio de Medellín, marcando un paso clave hacia la consolidación institucional.
Los inicios fueron humildes: en la casa de Paula, junto a su hija Victoria, Malú y Pato, en una pequeña habitación en Medellín. Pero lo que comenzó como un acto sencillo, impulsado por el corazón, fue creciendo gracias a la fuerza de las donaciones, el compromiso del equipo y una vocación inquebrantable de servicio.
Hoy, ese sueño se ha transformado en una organización con una sólida sede en el barrio La Floresta, y con una visión clara hacia el futuro: habilitar consultorios propios que permitan fortalecer la sostenibilidad de la fundación y ampliar su impacto en las comunidades que más lo necesitan.
Gracias a los 11 años de trayectoria de la Fundación y a cada voluntario y voluntaria que ha hecho parte de este camino, estos reconocimientos no nos pertenecen de manera individual: son el eco vivo de lo que hemos sido y de lo que seguimos siendo como colectivo.
Son la huella de miles de pequeñas acciones que, como hormigas, hemos construido con constancia, cuidado y convicción. Desde lo sencillo, desde lo cotidiano, hemos tejido una historia de servicio, solidaridad y compromiso que demuestra que cuando se camina juntos, incluso los gestos más pequeños tienen la fuerza de transformar realidades.